Los que no quieren ser vencidos por la verdad, son vencidos por el error. Agustin de Hipona

lunes, 10 de enero de 2011

PAPIAS DE HIERAPOLIS


         Una de las figuras mas destacadas de la iglesia primitiva es Papias. Según testimonio de  Eusebio de Cesárea fue obispo de Hierápolis, Frigia (Asia Menor). Mientras que Ireneo de Lyon, nos comenta que fue «oyente de Juan, compañero de Policarpo de Esmirna, "varón antiguo". Sin duda, uno, de los que integraban el grupo de los denominados «presbíteros asiáticos» de los que habla el obispo de Lyon. La vida de Papías  corrió paralela con la de Policarpo, aunque es poco probable que alcanzase la edad del obispo de Esmirna. Murió, al parecer, hacia el 150.
         El prestigio de Papías fue grande en la Iglesia primitiva, siendo tenido en gran estima por  Ireneo de Lyon. En cambio, Eusebio no parece compartir esta estima. Llego a decir, el de Cesarea, que Papías fue «un varón de mediocre inteligencia, como demuestran sus libros» (Hist. Ecl. III,39,13); pone además en tela de juicio el hecho de que fuese auditor directo del apóstol Juan. Después de haber seguido en su Crónica el parecer de Ireneo y de Jerónimo, se aparta de éstos en su Historia, fundando su opinión en las primeras palabras de la obra de Pausías (III,39,2) en las cuales sostiene, según el obispo cesariense, que Papías no fue discípulo de Juan el Evangelista, sino de Juan el Presbítero. No parece avalar el parecer de Eusebio el hecho de la doctrina quiliasta de Papías se explicaría fácilmente en un discípulo directo de Juan Evangelista. El deseo de desacreditar al milenarismo por parte de algunos ya desde la Antigüedad explicaría la forma en que Eusebio de Cesarea lo trata en su "Historia Eclesiástica". Pero, como registra la historia, milenaristas fueron la mayoría, si no casi todos, los Padres de la Iglesia primitiva.
         Siendo ya obispo de Hierápolis, Papías escribió un tratado en cinco libros titulado Explicación de los Dichos del Señor. Esta obra fue compuesta hacia el 130, según resulta de la referencia que en ella se hace al gobierno de Adriano (fragmento XI). . Es una de las primeras exégesis de los dichos (logias) de Jesús de Nazaret. Como fuentes utiliza el autor los evangelios de Mateo, Marcos y Juan y, además, las enseñanzas orales de los familiares de los apóstoles y tal vez los testimonios de las hijas del apóstol Felipe, que vivían en Hierápolis. El conjunto de su obra se perdió, y sólo quedaron fragmentos del prefacio, citados por Eusebio, lo que dificulta, enormemente un análisis con cierto rigor de la obra.
En el prefacio de su obra resume Papías el fin que pretende:
         "No dudaré en ofrecerte, ordenadas juntamente con mis interpretaciones, cuantas noticias un día aprendí y grabé bien en mi memoria, seguro como estoy de su verdad. Porque no me complacía yo, como hacen la mayor parte, en los que mucho hablan, sino en los que dicen la verdad; ni en los que recuerdan mandamientos ajenos, sino en los que recuerdan los que fueron mandados por el Señor a nuestra fe y proceden de la verdad misma. Y si se daba el caso de venir alguno de los que habían seguido a los ancianos, yo trataba de discernir los discursos de los ancianos: qué había dicho Andrés, qué Pedro, qué Felipe, qué Tomás o Santiago, o qué Juan o Mateo o cualquier otro de los discípulos del Señor; igualmente, lo que dice Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor. Porque no pensaba yo que los libros pudieran serme de tanto provecho como lo que viene de la palabra viva y permanente."
                                                                           (Eusebio,Hist.Ecl.III,39,3-4)
         En esta obra, Papías no sólo explica el sentido de las palabras de Cristo y narra también relatos de su vida, tomados de los evangelios. Además de servir como fuente para Ireneo de Lyon, Eusebio de Cesárea, Felipe de Side y Andrés de Cesárea, quedando tan solo pequeños fragmentos, recogidos casi todos ellos por el obispo de Cesárea en su Historia Eclesiástica.

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